
ELLA Y EL…
Ella y El, aquellas siluetas guardadas en el desván
Se conocieron en aquel lugar, donde la esperanza brilla más que la luz del sol, donde se adora al prometido, donde se escucha un buen cumplido
Él, admiraba su ternura, su sensatez, miraba sus ojos pero esquivaba una mirada…
Ella, chica sin fin ignoraba su efecto, pero un día de viento reconoció aquel sentimiento
Él al no conocer su reconocimiento, no tuvo más remedio que refugiarse en su mundo, en sus notas musicales, aquellas notas que entonaba en su guitarro, fabricando su fantasía, fabricando su mas anhelado sueño.
Ella cada noche lo cavilaba en su almohada, soñaba que solo un día sus labios se cruzarían en un beso color de rosa.
Él ignoraba tales quimeras pero más sin embargo creía que en un juego de niños se darían a conocer sus sueños.
Cuando un día, anhelado por ella, como un relámpago para él miraron la luna del mismo color, precozmente fueron uno sin intimidad, sin razón, cruzaron sus labios se dijeron te quiero creyendo que su amor de niños durara para toda la vida.
Corriendo, riendo, durmiendo cuando el tiempo era diferente, despertaron de aquel gran sueño, de ese idilio de niños, los pétalos de la flor construida se cayeron, pétalos amargos, pétalos tristes, perdieron fe, se extraviaron sus risas, se extraviaron sus manos; a ella le arrancaron gran parte de su corazón, una herida más para su alma.
Entre lluvias, truenos y relámpagos su idilio rescindió, nunca hubo un porque, nunca hubo que decir, sabían que si El Adorado lo quería serían uno para siempre, que serían guardados el uno al otro hasta crecer, que serían…
PROTAGONISTAS DE UNA HISTORIA, DEL GRAN EJEMPLO DEL AMOR.
Ella y El, aquellas siluetas guardadas en el desván
Se conocieron en aquel lugar, donde la esperanza brilla más que la luz del sol, donde se adora al prometido, donde se escucha un buen cumplido
Él, admiraba su ternura, su sensatez, miraba sus ojos pero esquivaba una mirada…
Ella, chica sin fin ignoraba su efecto, pero un día de viento reconoció aquel sentimiento
Él al no conocer su reconocimiento, no tuvo más remedio que refugiarse en su mundo, en sus notas musicales, aquellas notas que entonaba en su guitarro, fabricando su fantasía, fabricando su mas anhelado sueño.
Ella cada noche lo cavilaba en su almohada, soñaba que solo un día sus labios se cruzarían en un beso color de rosa.
Él ignoraba tales quimeras pero más sin embargo creía que en un juego de niños se darían a conocer sus sueños.
Cuando un día, anhelado por ella, como un relámpago para él miraron la luna del mismo color, precozmente fueron uno sin intimidad, sin razón, cruzaron sus labios se dijeron te quiero creyendo que su amor de niños durara para toda la vida.
Corriendo, riendo, durmiendo cuando el tiempo era diferente, despertaron de aquel gran sueño, de ese idilio de niños, los pétalos de la flor construida se cayeron, pétalos amargos, pétalos tristes, perdieron fe, se extraviaron sus risas, se extraviaron sus manos; a ella le arrancaron gran parte de su corazón, una herida más para su alma.
Entre lluvias, truenos y relámpagos su idilio rescindió, nunca hubo un porque, nunca hubo que decir, sabían que si El Adorado lo quería serían uno para siempre, que serían guardados el uno al otro hasta crecer, que serían…
PROTAGONISTAS DE UNA HISTORIA, DEL GRAN EJEMPLO DEL AMOR.
