-"Nata, no creo poder salir mañana, tengo unos temas que hacer que no me dan espera"
-"¿Por qué?, ash yo que me pinté las uñas para verte ala! jajaja!"
-"Jajajaja, no.. sabes que sí, veámonos mañana puedo sacar los temas hoy"
...
-"Alo?, hola!, estoy a 10 minutos!, hay un trancón tenaz, pero como veo que está lloviendo espérame en la entrada principal para que no te mojes"
-"No te preocupes, te espero..."
Y allí, ese aquel 15 de marzo del 2015 me subí en esta aventura, me tomó por sorpresa el hecho que me dijeras que gustabas de mí, a mi no me pareció tan descabellado poder conocerte y empezar a caminar junto a ti, sin pensar que más temprano que tarde nos cogeríamos de la mano y empezáramos a construir esto tan bonito que tenemos. Esa primera cita para mí es trascendental, cada 15 es como recordar una y otra vez, tus palabras, las risas de ese día, la lluvia, caminar, el primer beso, la confusión, el insomnio, pero sobretodo, fue mirar hacia arriba y decirle a Dios "¿qué es esto?, ¿será que aún tengo oportunidad de sentir algo por alguien?", y aunque las cosas no empezaron de la mejor manera o de la manera que debería, poco a poco logramos enderezar el camino y junto a Dios y disfrutando de su misericordia inmerecida poder crecer juntos y aprender muchas cosas. Porque a partir de ese día mi vida empezó a cambiar, porque cuando creía hundirme en un mundo desenfocado Dios me alertó que debía hacer las cosas bien y que no podía echar a perder todo lo que propiamente había construido para mi, y que claro está en esa alerta y en ese crecimiento estabas tú, llegaste a mi vida, caminaste, creciste y aprendiste, y que sin saberlo poco a poco entendimos lo que era amar a alguien, confiar, apoyar y sobretodo ser muy leal.
Amor, le pido a Dios que no nos deje dar pasos en falso, que día a día podamos aprender más de Él, que sobretodo vivamos conforme a su voluntad y que Él nos forme para lo que Él quiere, no sé que tiene Dios con esto, con lo que estamos viviendo, con nuestra relación, sólo sé que si bien vienen bendiciones para los dos, no podemos bajar la guardia sino antes estar más alertas, más firmes porque sé que al enemigo no le agrada que tanto tú como yo estemos caminando junto a Él.
Te amo.

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