Viene la hora de tomar decisiones para mi vida. No es fácil tener que soportar los desplantes a los que por familia hemos sido sometidos a lo largo de estos meses, mi mamá tiene razón en lo que decía el sábado, a lo mejor el accidente de mi papá desembocó para que ella sacara lo que está en su corazón, pero no es justo para ella ni para nosotros, seguir estancados en un lugar donde ya no nos quieren.
Ayer fui consciente de algo, algo triste, un pecado que cometimos y que Dios aborrece, pero aún así sigue estando su misericordia viva en mi vida. No había caído en cuenta de ello, de hecho, pensaba que no era tan grave cuando abrí los ojos, gracias a Dios que llevamos nuestro arrepentimiento y no lo volvimos a hacer, eso pesa, pero sólo le pido a Dios que quite toda mancha de mi vida, porque no quiero equivocarme.
Amor, añoro mucho que sigas en ese camino, anhelo de todo corazón que Dios se revele a nuestras vidas como lo hemos pedido, no sé que pasó, no sé porque no fui consciente de que ello estaba mal, y sólo Dios conoce cuán arrepentida estoy y que quisiera devolver el tiempo para poder haber hecho las cosas bien desde el principio para que nos evitáramos estos dolores de cabeza.
Y sí, por mi familia, y por nuestra paz quiero salir de Siloé, no aguanto más estando en un lugar dónde no hay oportunidad para levantarse sino al contrario las puertas están cerradas para aquellos que queremos reivindicarnos, me voy por la falta de amor, por la acepción de personas cosa que no hace Dios, por la falta de dirección y administración, por no escuchar a las personas, por dejarlas en abandono, por dejar las 12 áreas del ministerio abandonadas, porque habiendo personas preparadas para el servicio las tienen relegadas de las cosas y al contrario teniendo mucho para dar, hay un estancamiento, porque importa más lo externo que lo interno... no más. Espero que no me equivoque con ello, que Dios de igual manera cumpla los propósitos que tiene conmigo, no que El se someta a mis decisiones sino que al contrario hacer su Voluntad, buena agradable y perfecta, que pueda recibir y adueñarme de su perdón, de su amor, de su misericordia, me pesa el haber cometido errores, me pesa haber accedido, pero ahora, miro lo que soy, y lo que somos y digo, Dios gracias una vez más por librarme del abismo.

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