lunes, 2 de enero de 2017

2017

Diciembre fue un mes tan impredecible y tan rápido que no alcancé a escribir mi post del mes. Ahora estamos en el 2017 y haciendo un recorderis de todo lo que pasó el año pasado, espero en Dios que este año sea mucho mejor.

El mes pasado realicé un ayuno de confirmación y afirmación en el Señor y con mi relación de noviazgo, (ayuno del cual debo tener mucha más disciplina y consagración) que a pesar de mis altibajos Dios me dio la victoria, fue tan hermoso ese momento donde el Señor me dio tanta tranquilidad... tanta alegría y tanta esperanza, que ahora puedo hablar con más firmeza de mis planes a futuro como pareja. 

Meditando en ello, entiendo el por qué Dios permitió que viviese todo lo que pasé en el 2014, y principios del 15, y que a pesar de mi afán por correr y "alcanzar metas" Él no me soltó de su mano y que a pesar que estuve al borde del abismo su Mano Poderosa me rescató...¡Gloria a Dios por ello!.

Fue difícil tomar decisiones en el 2016, pero todo llevo a ello, la salida de Siloé nos dio un respiro a nivel familiar, reiterando que no han sido nada fácil, buscar iglesia no es sencillo, aunque si me hablan donde me quiero quedar Filadelfia es un hermoso lugar, pero a mis padres no les gusta mucho congregarse en una iglesia grande, a mi me basta el sólo hecho de ya - sin pertenecer de lleno a Filadelfia - contar con personas que nos han apoyado y han sido nuestro estandarte como pareja. Ahora, es duro cuando salí de Siloé enfrentarme al destierro, a la verdad, y a las calumnias, no concibo el hecho de que nos echen "sátiras" desde el micrófono y aquellos que se hicieron llamar amigos y hermanos se conviertan en verdugos y jueces. 

2017 promete ser mejor, promete ser luchado y promete ser bendecido, estamos esperando ese milagro en donde podamos estar igual y podernos realizar como pareja, pero no sólo esto, es más bien poder ser pareja de testimonio, poder agradar a Dios con nuestros actos, ser menos nosotros para que Él sea cada día el Todo en nosotros, y también que los propósitos del Padre sean una realidad en nuestras vidas.

Dios antes de tu bendición prefiero tu misericordia, y antes que la vida...tu presencia.

"Bendito sea Dios, que no echó de si mi oración, ni de mí su misericordia" Sal 66:20.


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